7 Tratamientos para Disfunción Eréctil

El primer paso en el tratamiento de la disfunción eréctil suele ser corregir los hábitos nocivos que se han adquirido a lo largo de la vida, sobre todo de aquellos que afectan directamente al sistema cardiovascular, como pueden ser el alcohol, el tabaco o las sustancias de abuso.

Si existe la posibilidad de que la medicación que se toma de forma habitual cause problemas de erección, tu médico puede valorar la posibilidad de cambiar o reducir la dosis. Además, si es causada por alguna otra enfermedad, como la diabetes o la hipertensión, podrá tratarla mejorando e incluso resolviendo el problema.

En cuanto al tratamiento con fármacos, en la actualidad existen diversos medicamentos en el mercado que presentan buenas expectativas combatiendo la disfunción eréctil.  Los más conocidos son los siguientes:

1. Viagra

Es un medicamento que se diseñó en un principio como tratamiento para la hipertensión arterial y la angina de pecho, pero del que se descubrieron efectos muy positivos contra la impotencia sexual. 

Tras las primeras pruebas se advirtió que podía inducir erecciones en el pene y desde que se comercializó en 1998 se convirtió en el medicamento de referencia para el tratamiento de los problemas de esta índole. 

Dilata las venas del pene y ayuda a mejorar el flujo sanguíneo del órgano reproductor masculino. Ahora bien, es necesario que exista excitación sexual para que produzcan este efecto. Sólo puede obtenerse con receta médica, ya que combinado con determinados fármacos puede producir graves riesgos para la salud.

Hay otros medicamentos similares como son el Vardenafilo y el Tadalafilo, conocidos comercialmente como Levitra y Cialis respectivamente.

También existen pastillas sublinguales de apomorfina, pentoxifilina Yohimbina, sustancias que han sido empleadas para el tratamiento de la disfunción eréctil. Su modo de acción sobre el pene es similar al de la Viagra.

2. Terapias hormonales 

Solo se emplean en aquellos casos en los que existen niveles bajos de hormona masculina (testosterona) y se trata de un tratamiento sustitutivo en el que se administra dicha hormona por vía oral o en parches.

3. Dispositivos de vacío 

Consisten en un tubo o cilindro de plástico con un anillo deslizante y conectado a una bomba de mano a través de la cual se extrae el aire, produciendo un vacío que favorece el aporte de sangre al pene. Cuando se ha obtenido la erección se desliza el anillo hasta la base del pene, reteniendo en él la sangre y manteniendo la erección. Debe retirarse tras completar las relaciones sexuales. 

Se puede emplear en cualquier tipo de disfunción eréctil, pero está contraindicado en los casos en los que existan enfermedades cardiovasculares o alteraciones del flujo sanguíneo.

4. Terapia transuretral 

Es otro tipo de tratamiento que consiste en la introducción en la uretra mediante el uso de un aplicador  de un supositorio de alprostadil, una sustancia que provoca la relajación de los músculos del pene y causa la erección.

5. Inyecciones intracavernosas 

Son un tratamiento que se emplea cuando la medicación por vía oral no es efectiva o no se puede tomar por las complicaciones que se padecen. Consiste en la inyección, directamente en el pene,  cada vez que se quiera mantener una relación sexual. Se las administra el propio paciente, por lo que requieren de un periodo de aprendizaje y suele haber un máximo de veces que se pueden utilizar a la semana.

6. Cirugía

Como último recurso, y si los tratamientos no invasivos no resultan, existen ciertos tipos de cirugía que pueden mejorar la disfunción eréctil. Así tenemos la cirugía vascular, que trata de corregir las alteraciones en los vasos sanguíneos del pene, mejorando de este modo el problema. 

La ligadura venosa es otro tipo de intervención quirúrgica en la que se atan o extirpan las venas del pene que producen un rápido vaciamiento del mismo. La cirugía de revascularización trata, por otro lado, de conectar una arteria de la pierna con arterias del pene, aumentando de esta forma el flujo sanguíneo.

Otro tipo de cirugía consiste en la colocación de un implante en el pene a través de unas pequeñas incisiones en la parte inferior del pene, en la parte donde se une al escroto o bien donde se une a la región pélvica. Actualmente se emplean tres tipos de prótesis de silicona: implantes hidráulicos, implantes y prótesis de plástico hinchables.  

Se trata de una intervención poco agresiva, por lo que la recuperación suele ser rápida y aproximadamente al mes se puede reemprender la actividad sexual. Por otro lado se trata de un proceso irreversible, ya que la colocación de las prótesis produce la deformidad permanente de los cuerpos cavernosos.

7. Terapia psicológica 

Puede recomendarse en la mayoría de los casos de disfunción eréctil, ya sean por causa orgánica o psicológica. Actuar sobre el estrés, la ansiedad, la culpa o el miedo ante las relaciones sexuales que originan el problema o que son consecuencia del mismo contribuyen a mejorar el proceso. Sobre todo hay que hacer incidencia con este tipo de terapia en pacientes jóvenes, ya que son el sector que más afectado se ve por los problemas de erección de tipo psicológico.

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